El sitio más ventajoso para clavar el cuchillo parece estar entre el cuello y la barbilla. Se levanta la barbilla y se clava el cuchillo en los músculos tensos. Es probable que ese sitio solo sea ventajoso en mi imaginación. Uno espera ver allí un magnífico chorro de sangre y desgarrar un tejido de tendones y huesecillos parecido al que se encuentra en los muslos asados de pato.
Franz Kafka, Obras Completas II. Diarios (Entrada del 16 de septiembre de 1915). Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2000. p.571
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viernes, 22 de mayo de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
Esta mañana
Esta mañana a primera hora, por primera vez en mucho tiempo, de nuevo el placer de imaginarme que alguien returece un cuchillo en mi corazón.
Franz Kafka, Obras Completas II. Diarios (Entrada del 2 de noviembre de 1911). Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2000. p.188
Franz Kafka, Obras Completas II. Diarios (Entrada del 2 de noviembre de 1911). Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2000. p.188
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viernes, 16 de enero de 2009
Circuncisión
Esta mañana circuncisión de mi sobrino. Un hombrecillo patizambo, Austerlitz, que ya tiene a sus espaldas dos mil ochocientas circuncisiones, ejecutó el acto con mucha habilidad. Es una operación que viene dificultada por el hecho de que la criatura, en vez de estar tendida encima de la mesa, lo está sobre el regazo de su abuelo, y el operador, en vez de atender exclusivamente a lo que está haciendo, se dedica a murmurar oraciones. Primero se inmoviliza a la criatura con unas fajas que sólo dejan libre el miembro, después, colocando encima un disco de metal perforado, se aísla la superficie que hay que cortar, finalmente se ejecuta el corte con un cuchillo casi corriente, parecido a un cuchillo para el pescado. Es ese momento se ve sangre y carne viva, el Moule manipula brevemente allí con sus dedos temblorosos de uñas largas y coloca encima de la herida, como si fuese el dedo de un guante, una piel que ha sacado de no se sabe dónde. Todo acaba enseguida, el niño apenas ha llorado. Ahora ya no falta más que una breve oración durante la cual el Moule bebe vino y lleva un poco de vino, con sus dedos aún no del todo limpios de sangre, a los labios del niño. Los presentes rezan: «Así como ahora ha entrado en la Alizanza, así debe llegar al conocimiento de la Torá, a unas bodas dichosas y a la práctica de buenas obras».
Franz Kafka, Obras Completas II. Diarios (Entrada del 24 de diciembre de 1911). Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2000. p. 252.
Franz Kafka, Obras Completas II. Diarios (Entrada del 24 de diciembre de 1911). Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2000. p. 252.
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