Es cosa singular que el pie del hombre -lo mismo que la mano, extremidad ésta con la que estamos si cabe más familiarizados, y acaso aún en mayor medida-, resulta rara vez hermoso en los adultos civilizados que transitan por el mundo con él embutido en botas y zapatos de cuero. Esa fealdad del pie motiva que prefiramos llevar esas partes del cuerpo vergonzosamente ocultas, como cosa que hay que esconder y olvidar. A veces los pies de las mujeres son verdaderamente espantosos, y son lo más antiestético que puede imaginarse en los individuos más bellos, más distinguidos y más perfectos de su sexo. Su fealdad, en ocasiones, es tal que hiela y mata todo romanticismo, haciendo añicos el tierno sueño del amor y amenazando, incluso, con partir el corazón del joven amante.
Y todo por la insistencia en usar un tacón alto y una punta de zapato ridículamente fina. ¡Mediocre espectáculo, por cierto!
George du Maurier, Trilby. Ed. Verticales de Bolsillo, 2008. p. 27-28
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lunes, 30 de marzo de 2009
Persistencia de la moda
Lo que más me gustó de la película, y lo que más sobresale, es que al contrario de lo que ocurre con la mayor parte de las películas futuristas, en ésta el vestuario era, por así decirlo, clásico, es decir que la gente no iba vestida muy diferente que nosotros. Recuerdo que en un encuentro en Santander, en una mesa en la que se hallaban presentes varios filósofos y en la que se hablaba sobre la moda, todos estaban de acuerdo en que la moda era algo efímero, a lo que yo respondí que eso no era exacto, pues si bien existe una moda efímera hay otra que no lo es. Dije entonces que si yo sentaba a aquella mesa a una persona vestida a la moda de los años veinte, nadie se daría cuaenta de su extemporaneidad. Quienes se ocuparon en Blade Runner del vestuario comprendieron algo de esto y contemplaton la posibilidad de que en un futuro no lejano exista una continuidad con los hábitos del vestir menos efímeros entre los hoy vigentes. ¿Y qué es lo menos efímero? Pues en un hombre, por ejemplo, la americana, la camisa, la corbata...
[...] Las modas se reciclan reiteradamente hasta que llega un momento dado en el que se destruyen definitivamente. Está claro que nuestra forma de vestir hoy no tiene nada que ver con la del setecientos. No parece verosímil que se pueda regresar a las formas de entonces. Ocurre más bien que la moda recorre largos segmentos de tiempo, correspondientes generalmente a varios siglos, dentro de los que, efectivamente, los diseños se repiten, pero que, llegados al límite se extinguen. ¿Cuáles son las causas que motivan esta ruptura? Evidentemente responden a la forma social de vivir. Para que haya un cambio en la forma de vestir actual tendría que darse algo así como, por ejemplo la desaparición de los automóviles, o cualquier otra cosa que cambiara sustancialmetne nuestro modo de vivir. En el Los Ángeles-2019 de Blade Runner, pese a los grandes avances tecnológicos, ello todavía no ha ocurrido.
El futuro ya no es lo que era (Entrevista con Antonio Miró). En: AA.VV., Blade Runner. Tusquets Editores, 2001. p.73-6.
[...] Las modas se reciclan reiteradamente hasta que llega un momento dado en el que se destruyen definitivamente. Está claro que nuestra forma de vestir hoy no tiene nada que ver con la del setecientos. No parece verosímil que se pueda regresar a las formas de entonces. Ocurre más bien que la moda recorre largos segmentos de tiempo, correspondientes generalmente a varios siglos, dentro de los que, efectivamente, los diseños se repiten, pero que, llegados al límite se extinguen. ¿Cuáles son las causas que motivan esta ruptura? Evidentemente responden a la forma social de vivir. Para que haya un cambio en la forma de vestir actual tendría que darse algo así como, por ejemplo la desaparición de los automóviles, o cualquier otra cosa que cambiara sustancialmetne nuestro modo de vivir. En el Los Ángeles-2019 de Blade Runner, pese a los grandes avances tecnológicos, ello todavía no ha ocurrido.
El futuro ya no es lo que era (Entrevista con Antonio Miró). En: AA.VV., Blade Runner. Tusquets Editores, 2001. p.73-6.
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